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| "Reí cuando me dijeron que el AIKIDO enseñaría disciplina, confianza, y auto estima a mi hijo
Pero ahora - ¡saca puros 10, tiene confianza y es respetuoso!"
Regálale a su hijo la CONFIANZA
Es asombroso pero es la verdad... (Aprende las mismas lecciones que estos padres han aprendido - ¡por medio de esta oferta ¡GRATUITA! ¡Sigue leyendo!)
Estimado Padre de Familia,
No le culpo si piensa, "¿Cómo es posible que por medio de las artes marciales mi hijo puede aprender valores sanos - y habilidades que le llevan al éxito?"
Pues, yo le digo que es cierto y verá que es cierto en más formas que pueda imaginar.
Mi nombre es David Parks-Kennedy y soy director de una de las escuelas de artes marciales internacionales más exitosas, "AIKIDO Seikikai" con sede en San Luis Potosí.
Por más que 25 años, mi equipo y yo hemos estado entrenando niños como los suyos con herramientas exclusivas del arte marcial AIKIDO. Estas herramientas son propias de AIKIDO. No hay ningún deporte que ofrece lo mismo. En las próximas páginas le voy a enseñar cómo usted y su hijo pueden aprovechar esta información y más, ¡Gratis!
Observe mientras su hijo aumenta su confianza, energía y espíritu.
Maravilla mientras desarrolla un espíritu indomable en su búsqueda para
Todo esto se desarrolla por medio de aprender las técnicas y la filosofía de AIKIDO. El mayor desafío son sus propias dudas relacionadas con sus propias flaquezas: Más bien, el problema es, ¿cómo lograr que su hijo pelee y gane contra estos desafíos? Ya conoce el problema. A su hijo le cuesta siquiera hablarle sobre estos problemas, porque le espantan tanto.
Por su propio bien los tiene que dominar.
LAS BUENAS NOTICIAS son que tengo "LA SOLUCIÓN." Ya hemos desarrollado un programa que ha funcionado bien para más de 10,000 niños. Una serie de lecciones que puede aprender su hijo mucho más fácil que piense.
Yo lo digo a este programa "NIÑOS SEGUROS." Déjeme decirle el secreto:
Las artes marciales se tratan menos de aprender a pelear y más sobre cómo ganar la lucha contra sus propios temores... sus dudas internas.
Al conquistar estos, su hijo puede desatar dentro de sí una fuerza poderosa y imparable. Una fuerza que le presta la fuerza necesaria para romper las ataduras de sus propias dudas sobre sus habilidades, una fuerza que le abre al poder indomable del poder de los valores personales.
En otras palabras, cuando su hijo aprovecha de la disciplina de AIKIDO para dominar sus dudas, tiene el poder de transferir esta disciplina a todo campo de su vida. No conozco ningún deporte que brinda los mismos beneficios, sólo el AIKIDO lo hace. (Lo sé porque como sabe, he estado enseñándolo por 26 años.)
Pero, no me tiene que creer. . .
". . . pienso que la calidad de lo que ofrecen es ¡excelente! Los maestros son muy buenos con los niños pero a la misma vez toman el tiempo necesario para enseñarles respeto y disciplina. Esto no se puede comparar con otras actividades deportivas que he observado." Bueno, tal vez se pregunte, ¿cómo funcionan estos "valores" y cómo es que AIKIDO es la mejor forma de enseñarlos?"
Reitero, más que cualquier deporte, AIKIDO le da a su hijo la posibilidad de descubrir y desarrollar sus poderes innatos. Se maravillará sobre los incrementos en su nuevo poder, flexibilidad, aguante, balance y armonía. Sin embargo, esto es sólo el principio de los cambios.
En verdad, los cambios físicos forman el cimiento de algo mucho más importante: el desarrollo de su destreza en cuestión de valores tanto mentales como espirituales. Y estos valores se relacionan perfectamente con sus habilidades físicas. Se puede decir que están unidos los valores y las habilidades. Esta es una meta del AIKIDO - la unificación de mente y cuerpo.
La Valentía: Y mientras domina esto, aprende la ley de reciprocidad o sea "se cosecha lo que se siembra." Aprende a exigir de él mismo la excelencia. Aprende de responsabilizarse por sus propios actos. Aprende a ver a la vida como algo constante con galardones y consecuencias - como una jornada sin fin.
"A los niños les agrada asistir y además se ve los avances en ellos. Están muy contentos con sus maestros." ¿Hay algo más que podemos ofrecer? "La flexibilidad de las clases es excelente. Su acercamiento al entrenamiento filosófico y el hecho que cooperan bien con los padres ofrece una alternativa excelente para un niño a quien no le agradan los deportes." El Poder del Aguante: Además, aprende a no rendirse. Tiene el apego necesario para terminar la obra. Con la ayuda de sus maestros, se esmera por realizar sus metas. Y aún si fracase se persevera. No deja que sus dudas se interpongan en su búsqueda de las soluciones a sus problemas.
Como quien dijo: "Donde se mide la destreza, la destreza se mejora." No obstante, su hijo tiene que aceptar dónde se encuentra actualmente. Esto quiere decir medir sus fortalezas actuales. Sobre todo, aprende a tener éxito, no se puede engañar a nadie, mucho menos a sí mismo.
Esto resulta en un enfoque más agudo. Aprende a mantener contacto con los ojos de su maestro de AIKIDO y con los maestros de la escuela. Presta atención a lo que dice el maestro. Esto indica que está absorbiendo lo que le enseña el maestro. Entiende y acepta su posición. Además esto le ayuda en sus tratos con otra gente. Indica sinceridad, inteligencia y una falta de temor. Es una herramienta invalorable en sus tratos con socios en la escuela, en los negocios y con funcionarios del gobierno.
Estas son sólo tres de los valores energéticas que aprenderá su hijo en nuestro programa "NIÑOS SEGUROS."
En breve, puede esperar que su hijo aprenda: Maestros de Alta Integridad: Los que califican como maestros o como entrenadores de AIKIDO Seikikai tienen que apegarse a los principios y enseñanzas más exactas de nuestra organización. Los únicos que califican como maestros vienen de nuestro cuerpo de alumnos. No contratamos maestros "profesionales" de otras escuelas o disciplinas. Todos son entrenados directamente por mí o por el otro director, Kris Kangas Sensei y son verdaderos "profesionales" en el arte.
Además supervisamos directamente todas las clases. Tenemos un programa muy específico y detallado que nos permite mantener la más alta calidad de enseñanza y progreso de su hijo.
También tenemos un programa de adiestramiento de instructores y les damos el privilegio de asistir en las clases y de enseñar clases (sólo de adultos) como parte de su entrenamiento. Se permite que algunos ayudan en las clases de niños bajo estricta supervisión. No encontrará en nuestra escuela clases en que el maestro es un adolescente distraído y poco interesado.
Los que califican como maestros pueden recibir su calificación de "maestro" sólo después de haber graduado de nuestro curso de maestros con una cinta negra del tercer nivel y con una licencia que les permita ser maestros.
Una persona con menos de una cinta negra del tercer nivel sólo puede funcionar como "maestro".
"Me gusta la clase que toma mi hijo con el maestro Mario. Siempre dudé que Andrés (mi hijo) soportara que otra persona le hablara fuerte y le llamara la atención, pensé que se iba a asustar y no querría regresar, pero a él le gusta mucho venir. Además es bueno que acepte que no siempre se gana y que para lograrlo tiene que esforzarse." Sin embargo, tal vez se pregunte si nuestro sistema funciona para su hijo. Entiendo.
Déjeme contarle una historia de las artes marciales que ilustra bien nuestra perspectiva sobre las artes marciales y el conflicto.
Se trata de un joven, un anciano y un borracho. (Esta historia apareció por primera vez en la revista "Reader's Digest" en los años 70 del siglo pasado.)
EL AUTOR DICE:
Ocurrió en mi vida una experiencia que cambió mi punto de vista para siempre un día en el tren que iba rumbo a las aldeas de Tokio durante una tarde somnolienta de la primavera.
Parándonos en una estación del tren, se abrieron las puertas y de repente se interrumpió la tranquilidad de la tarde. Se vio parándose en la puerta un hombre, gritando a voz alta. Estaba echando groserías, obscenidades y otras maldiciones incomprensibles.
Justamente, cerrándose las puertas, el tipo entró tambaleándose al vagón. Era grande, borracho y sucio. Sus ojos grandes y rojos. Su cabello era incrustado con mugre. Chillando, lanzó un golpe a la primera persona con quien encontró, una mujer con su bebé. El golpe apenas la tocó en el hombro y la llevó girándose en las faldas de una pareja de ancianos, hombre y mujer. Fue un milagro que el bebé salió ileso.
La pareja se paró y escabulleron hacia el otro extremo del vagón. Estaban aterrorizados. El hombre, un obrero, echó una patada hacia la espalda de la señora anciana en fuga. "¡Te mato vieja!", gritó. Erró y la anciana se retiró hacia la seguridad relativa de la parte trasera del vagón. El tipo se quedó tan enojado que, aferróse del poste en el centro del vagón con la intención de arrancarlo de su amarradura. Pude ver que su mano estaba cortado y sangrando. Arrancó el tren con los pasajeros congelados de terror. Yo me paré.
Estaba joven y en buena condición. Mi estatura era de dos metros y pesaba 102 kilos. Había estado entrenando en el arte de AIKIDO cada día por los últimos tres años. Me gustaba proyectar a los otros alumnos y a luchar. Me creí bastante rudo. El problema era que mi hablildad en el uso de mis técnicas del arte marcial todavía no se habían probado en combate actual. Como estudiantes de AIKIDO no se permite que peleamos.
Mi maestro, el fundador de AIKIDO, nos enseñó cada mañana que las artes marciales se dedican a la paz. El "AIKIDO" nos dijo vez tras vez, "es el arte de reconciliación. Quienquiera que tiene una mente conflictiva ha roto su conexión con el universo. Si intentas dominar a otra gente, ya perdiste. Nosotros estudiamos con el fin de resolver el conflicto, no para iniciarla."
Escuché sus palabras. Y de verdad lo intentaba. Deseaba dejar de pelear. Sentí que mi aguante me exaltaba. Me sentí rudo y santo a la misma vez. Sin embargo, en mi corazón, anhelaba hacerme el héroe. Quisiera la oportunidad, un chance legítimo en que sería posible salvar a los inocentes por medio de destruir a los culpables.
Me dije, "¡Por fin!", mientras me paré. Esta bestia, este animal, está borracha, mala y violenta. La gente está en peligro. Si no hago algo y de volada, alguien va a salir lastimado. Le voy a dar una lección valiosa.
Al verme parado, el tipo encontró un enfoque para su cólera. "¡Aja!" rugió. "¡Un extranjero!" "¡Me parece que necesitas una lección sobre la cortesía japonesa!"
Me aferré ligeramente al manojo de arriba. Le di una mirada que comunicaba disgusto y animosidad. Le di con toda la maldad que pude sacar. Pensaba despedazarle a este vago fácilmente pero, él tendría que hacer el primer gesto, me tendría que atacar. Y yo quería provocarlo. Porque lo más enojado que se pusiera, lo más fácil sería la victoria. Le mandé un besito. Un besito insolente. Y le pegó como una cachetada.
"¡Está bien!" dijo. "¡Te voy a dar una buena lección!" Se preparó para lanzarse contra mí. (Nunca sabría que le pegó.)
En una fracción de segundo, antes de iniciar su ataque, alguien gritó, "¡Oye!" Casi me rompió el oído. Viré hacia la izquierda y el tipo viró hacia su derecha. Los dos nos quedamos mirando abajo a un viejito japonés. Debió tener más que setenta años de edad. Se sentó allí inmaculado en su kimono y hakama (traje formal de un caballero japonés en aquel tiempo).
A mí me miró ligeramente pero positivamente bañaba al trabajador con una mirada que comunicaba algo como si tuviera el secreto más importante del mundo para impartirle. "Ven acá", dijo con una voz placentera. "Ven acá y platícame." Meció su mano sutilmente.
El grandullón obedeció. Se plantó enfrente del anciano como un rascacielos. "¿Quieres que hable contigo?", rugió, sobre el sonido fuerte de ruedas sobre rieles. "¿Por qué debo hablar contigo?"
El borracho ahora tenía su espalda hacia mí. Si su codo moviera siquiera un centímetro le bajaría hasta sus calcetines.
El anciano siguió sonriendo al obrero. No se demostró ni un rastro de temor o resentimiento.
"¿Qué tomaste?", preguntó el anciano muy ameno, sus ojos brillantes con interés.
"¡Sake!", respondió a gritos. "Y a ti ¿qué te importa?", salpicó al anciano con gotitas de saliva.
"¡Ah, maravilloso!" dijo el anciano con alegría, ". . . absolutamente maravilloso! Ves, a mí me fascina el sake también. Cada noche, mi mujer y yo (ella tiene 76 años de edad, ¿sabes?), calientamos una botellita de sake. La llevamos al patio y nos sentamos en el viejo banco de madera que fue hecho para mi abuelo por su primer alumno. Miramos al sol ponerse detrás del árbol caqui. Es muy placentero aún cuando llueve", miró arriba hacia el obrero con sus ojos relumbrantes, contento de compartir los detalles de su vida personal.
Mientras luchaba para entender a dónde iba la platica del anciano, su rostro empezó a suavizarse. Sus puños empezaron a relajarse. "Sí," dijo lentamente, "También me encantan el caqui", su voz disminuyéndose.
"Sí, " dijo el anciano, sonriéndose, "y estoy seguro que también tienes una esposa extraordinaria."
"No", entonó el obrero. "Se me murió mi esposa." Colgándose la cabeza, suavemente, meciéndose con el movimiento del vagón, el grandullón empezó a sollozar.
"No tengo esposa. No tengo hogar. No tengo trabajo. No tengo dinero. No sé a donde irme. Me siento tan avergonzado." (Nótese que en la cultura de Japón, no tener trabajo, dinero o hogar es una causa de vergüenza profunda.) Le sacudió un arranque de desesperación pura. Arriba del estante para equipaje un anuncio en colores brillantes publicó las virtudes de la vida de lujo sub-urbana.
Entonces me pegó. Yo, parado allí vestido de mi inocencia juvenil bien fregada; mi actitud de "voy a hacer de este mundo un lugar seguro para la democracia; mi actitud de auto justicia; de repente me sentí más sucio que él.
Justamente entonces llegó el tren a mi parada. La plataforma estaba aglomerada. La muchedumbre irrumpió en el vagón tan pronto como se abrieron las puertas. Mientras yo luchaba para salir, escuché al anciano decir con compasión, "Vaya, vaya, mijo, estás en apuros. Cuéntame sobre tus problemas."
Volví la vista una vez más y vi al obrero echado como un costal sobre la banqueta con su cabeza en el regazo del anciano. El anciano lo miró hacia abajo, lleno de compasión y deleite. Con una mano acariciaba el cabello mugroso y enmarañado.
Mientras arrancaba el tren, me sentí sobre una banqueta. Lo que quise hacer con músculo y violencia se había logrado con unas palabras suaves y bondadosas. Ahora, sí, había visto al AIKIDO aplicado en combate, y su esencia era el amor, como había dicho el fundador. Me tocaba practicar el arte con un espíritu totalmente diferente. Requeriría muchos años de práctica antes de poder hablar sobre cómo resolver cualquier conflicto.
Pues, ¿qué tiene que ver esto con su hijo? Sé lo que debe estar pensando en este momento: ¿Cómo puedo estar seguro que este programa "NIÑOS SEGUROS" funciona para mi hijo? ¿Será que el aprendizaje de las técnicas y filosofía de AIKIDO funcionan para él?
Lo he hecho muy fácil saber - le ofrecemos a su hijo. . .
LECCIONES GRATUITAS (Con un valor de $150.) Yo le ofrezco una semana de lecciones gratuitas - GRATIS en nuestra academia (sin compromiso alguno).
Pruébelo usted mismo si yo le puedo impartir a su hijo los impresionantes beneficios que prometo en esta carta. En estas lecciones su hijo tendrá la oportunidad de construir una relación más provechosa con el instructor y le contestaremos cualesquier dudas que usted tenga sobre nuestro programa.
GRATIS - una conferencia personal sobre las necesidades de su hijo. Antes o en el transcurso del programa fijamos una cita con el propósito de exponer las necesidades particulares de su hijo y su progreso hacia sus metas. Le informaremos sobre el programa y le ayudamos a entender el proceso al que apegamos para el progreso de su hijo. Le daremos consejos sobre cómo reesforzar su progreso y compartiremos con usted noticias sobre sus logros.
"Una de las cosas que a menudo les preocupa los padres es si, en realidad, su hijo en verdad puede lograr esto. Vemos a muchas cintas negras en la academia y han obtenido resultados asombrosos, han recibido muchas buenas oportunidades y han logrado mucho.
Pero la cosa es que niños con problemas (de aprendizaje), adultos minusválidas, con problemas de la espalda o corazón, o niños con problemas mentales o emocionales; todos pueden mejorar su condición física y mental y hasta ganar su cinta negra."
Y, solo si se registre hoy - con este cupón, puedo garantizar que recibirá:
¡GRATIS! Un Uniforme De Karate! (con un valor de $270). Si se inscribe por un año(pago adelantado) recibirá un uniforme de karate.
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¡GRATIS! Una Consulta Con Un Maestro Sobre Las Necesidades Particulares De Su Hijo. Deseamos maximizar el progreso de su hijo. Nos puede comunicar sus preocupaciones y esperanzas relacionado con el estado actual de su hijo y el futuro que le desee.
¡GRATIS! Inscripción Sin Pagar Su Primer Mantenimiento Anual (con un valor de $200) Si se inscribe por un año (pago adelantado) recibirá inscripción gratis.
Así es como funciona: Empezando con la primera clase su hijo empieza a aprender la influencia profunda de la "reverencia". Observe como: Luego, sonríe cuando lo escucha declamar el primer principio del Credo Estudiantil: "Hitotsu - Jin; La Bondad, Siempre sé bondadoso con otros."
CLASE DOS. Más reverencias. Más caídas. Entonces observa como su hijo: Finalmente, haga porrazos cuando su hijo aprende otro Credo Estudiantil: "Hitotsu - Gi; Rectitud, Siempre hace lo correcto."
Créame, en dos breves lecciones, su hijo adquiere más auto-confianza. Y esto no solamente le va a hacer sentir mejor. Sacará habilidades reales que se puede aplicar a la vida real. Además, disfrutando de la diversión y entretenimiento de un programa emocionante de artes marciales.
Para aprovechar de nuestro programa introductoria gratuito y recibir su uniforme gratis, video y audio cinta, haga esto ahora mismo:
1. Háblenos a 128-3588. Le contestaremos cualesquier preguntas adicionales que tenga y puede citarnos por una hora conveniente para entrevistarnos acerca del programa y los grandes beneficios que le brinda a su hijo. Regístrese lo antes posible porque estas clases se llenan rápidamente - y, nos comprometemos con mantener una correspondencia limitada relacionado con el número de alumnos por maestro en todas las clases. De todos modos le aconsejo registrarse hoy.
Créame, "¡El AIKIDO es de lo mejor que pueda ofrecerle a su hijo!"
PERO UN AVISO. Acuérdese, ¡le estoy invitando a probar uno de los programas de artes marciales más exitosas en toda la República! Llame lo antes posible. Nuestros programas se llenan rápidamente. Regístrese temprano y asegure que hay espacio para su hijo.
¡No se preocupe! Siempre enfatizamos a todo alumno que las técnicas y filosofía de AIKIDO exigen que nunca abusen de otros y que traten a todos con respeto y dignidad. El AIKIDO sólo se usa para auto-defensa o en defensa de otros. Después de poco tiempo de entrenamiento el alumno se demuestra marcadamente menos agresivo mientras mantiene alta confianza y respeto para todos incluso a sí mismo.
Le agradezco su tiempo y espero tener el privilegio de conocerle en mi academia.
Atentamente,
David Parks-Kennedy, Shihan PD. Le he platicado mucho sobre los valores. Le aseguro que nuestro arte es un arte marcial. Su hijo aprenderá las técnicas necesarias para defenderse. Más importante aún, entenderá cómo evitar problemas desde el principio y cómo resolver conflictos sin la necesidad de patear, bloquear o golpear.
PP. Inscríbase ahora mismo aquí y recibirá lecciones y materias con un valor de más de $300 de valor. Recibirá:
Regístrese ahora para asegurar un lugar para su hijo en este programa.
Háblenos ahora. 128-3588 (es un número local en San Luis Potosí) para establecer un día y una hora para su entrevista personal con nosotros. O, regístrese con nosotros aquí, en línea. ¡NO HAY OBLIGACIÓN O COSTO ALGUNO por esta oferta introductoria! Aún si opte por no aprovecharse de esta oferta.
Si optara por no continuar con nosotros - le proporcionamos una cita de despedida en que le ofreceremos sugerencias sobre otras actividades disponibles aquí en San Luis Potosí que serían de beneficio para su hijo.
Por supuesto, yo creo que nuestro programa brinde lo mejor de enseñanza y filosofía para su hijo pero - no tiene nada de riesgo ni obligación por probar nuestro programa.
"AIKIDO parece más a una educación escolar. No decide que sus hijos deciden al amanecer si van a la escuela o no."
"Pienso que la mejor cosa es lo que me explicó el maestro. Yo le comenté que no sabía si podía obligarme a pagar por clases de largo plazo porque no sabía si mis hijos mantendrían su interés, porque eran muy jóvenes y quisiera que escogieran sus propias actividades en la vida. Él dijo, 'El AIKIDO es más como una educación escolar. No deje que se amanecen y deciden si quieren ir a la escuela o no.'
Tenemos que tomar la misma actitud en relación con el AIKIDO. Es decir, si decidimos que vamos a estudiar el AIKIDO por tres o cuatro años, no es opción. Nos dedicamos a la obra con fin de establecer una meta y continuar hasta lograrla."
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