Por supuesto, casi todo el mundo se comporta bien en el dojo. Nos observan los sensei y todos los otros alumnos. Hay reglas. Queremos dejar siempre una buena impresión.
Pero, ¿qué hay de las relaciones fuera del dojo? Hay un dicho que dice, "No eres el hombre que es cuando haces cosas nobles; eres el hombre que es cuando nadie te vea."
El hecho es que tenemos que ser consistentes en nuestra vida. No puedes tener una cara en el dojo y otra en la casa.
Las enseñanzas de Aikido exigen que tratemos bien a todos. Nos enseña que no hay que victimizar o abusar a otros. Quiere decir que seamos honestos en nuestros negocios.
Pero, ¿quiere decir que estamos obligados a ser víctimas? De ninguna manera. Aikido es el arte del guerrero. Hay tiempo en que debemos aguantar o aún retroceder. Pero, hay también la hora en que hay que defendernos.
Hablamos mucho de la nobleza del arte. Y, sin duda, es un arte que participa de los más altos principios. De hecho, este manual enseña mucho sobre la ética.
Sin embargo, la ética requiere que seamos éticos en nuestros tratos con los de nuestras familias y aún en lo que tiene que ver con nosotros mismos.
Si uno es niño, ¿debe dejar que otros niños le abusan porque es incorrecto usar las técnicas de Aikido por mal? Claro que no debe abusar a otros y las técnicas que le enseñamos en el dojo no debe usarse en forma agresiva. Pero, si alguien le ataca tiene que esquivar, tratar de retroceder o aún huir de acuerdo con las circunstancias.
Tiene que tomar en cuenta la mala forma de pensar de mucha gente hoy en día. Andar en grupo como pandilla para abusar de otros es cobardía. Pero, mucha gente no sabe esto. Aún ser matón sin pandilla está mal.
Pelear o usar técnicas de artes marciales debe ser el último resorte. Es la última cosa que debemos hacer. Pero, si usted o un amigo o familiar están en peligro, tiene el derecho y la responsabilidad de actuar en su defensa. Sólo tiene que aplicar las técnicas en una forma que evita causar un daño permanente al otro.
Tiene que aprender las lecciones de "mawai" y de "hacerse a un lado" que son las técnicas más básicas de Aikido. Tiene que usar las caídas para prevenir heridas a su cuerpo. Más que nada, tiene que aprender cómo razonar con la gente que le ataca. Acuérdese, una palabra suave evita la cólera.
En cuanto a los adultos, aplican los mismos principios de no pelear. Tenemos que ponerles un buen ejemplo a los jóvenes tal como a la gente en general. Tenemos que evitar hacer cualquier cosa que pueda traer deshonra a nuestra arte.
Lo mismo aplica en relación con tratos de negocio. Tenemos que proveer para nuestras familias y los empleados que dependen de nosotros para sus vidas financieras. Tenemos que ser honestos en los tratos con otros. Pero, tenemos que vigilar contra los que trataría de hacernos daño o robarnos.
Cuando alguien le ataca, hay que defenderse vigorosamente pero siempre con el propósito de causarle el mínimo daño posible.
Aikido no es una arte para cobardes. Es el arte del Guerrero.