¿Cómo se relaciona con su familia?

En este momento vamos a hablar de dos lados de la misma cuestión. Es decir, desde el punto de vista de honrar y cuidar a la familia y de los límites que tiene que imponer en cuestión del tiempo aquí en el Kaikan.
"Honra á tu padre y á tu madre, porque tus días se alarguen en la tierra " - Éxodo 20:12.
Sin el papá y la mamá no puede existir. Es tan simple que pasamos por alto este hecho. Le engendraron. Le alimentaron. Le educaron. Le criaron. ¿Qué precio tiene esto? Nunca jamás los va a pagar la deuda que tiene con ellos. Sin embargo, llega el tiempo en que los tiene que dejar.
Hay cuestiones de trabajo, escuela y, en su tiempo, el matrimonio. Estas cosas son la progresión natural de la vida.
Pero, cuando los deja, ¿quiere decir que ya no les debe nada? ¡De ninguna manera!
Cuando llegue el tiempo en que le necesitan, tiene que apoyarles en cualquier forma necesaria. ¿Se acuerda de esa deuda?
Si se enferman, debe ir a ofrecer apoyo moral. Si alguien muere, tiene que ir para consolarlos. Debe ir a visitarles de vez en cuando. Es el deber. Es su hijo.
Pero, ¿hay una línea? Sí, la hay y sólo usted sabe dónde trazarla. También tiene que saber cuando hay que ignorarla.
En cuanto a su entrenamiento de uchideshi, la mayoría de la gente (normalmente incluso la familia) no comprende la seriedad del entrenamiento. Simplemente, no respetan la carrera como si fuera "un trabajo real."
En el peor caso definitivamente oponen su decisión de ser maestro. No es siempre tan desagradable. Pero muchos rehúsan respetar la decisión o su tiempo.
Un problema es el que aceptamos como uchideshi cuya familia vive en la misma ciudad. No me vaya a entender mal pero, las mamás pueden ser las que menos aprecian su carrera.
Piensan que su tiempo esta libre. Siendo que no está en la universidad o trabajando en una oficina o en el campo, piensa que tiene derecho de aprovechar de su tiempo. Llaman al Kaikan para que venga a reparar algo en la casa. Llaman a que le traiga focos del supermercado. Le habla cuando gotea el techo.
Nuestra carrera no es menos carrera que la de un doctor o cualquier otro profesional. En Japón ser sensei se considera una maestría. Es una carrera con todos los problemas, responsabilidades, triunfos y penas que cualquier otra carrera.
Si está en la clase de antropología en la universidad, ¿acaso le interrumpe para que le traiga pan pero, ¡Ahora mismo!? Si está en el despacho, ¿le habla para que venga a la casa a cavar una zanja? Si está con un paciente, ¿le habla a que venga a reparar el techo?
¿No? ¿Pues, por qué no?
Al igual cuando está en el Kaikan. Su tiempo no es suyo. Es tiempo para entrenarte para una carrera valiosa y con mucha recompensa. Tiene que pagar el precio. Ya no vive en la casa. Es miembro de otra familia por el tiempo en que está en el kaikan. Esto no corta la relación con la familia pero, sí, la limita.
Tiene que saber cómo trazar la línea. Tiene que establecer que su tiempo vale y también el tiempo de los sensei. Decide. ¿Va a vivir en el Kaikan y continuar con su entrenamiento? O ¿va a vivir con la mamá? Ahora es el tiempo de decidir.
Pero, nunca usa su posición de uchideshi para negarles la atención cuando realmente hay necesidad de prestársela.